Distintos tipos de grasa corporal y la salud

En el tejido adiposo blanco es donde se almacena grasa para tiempos de escasez, pero ue en exceso es dañino para la salud, y se diferencia del tejido adiposo pardo porque este produce calor para mantener la temperatura del cuerpo y le confiere propiedades protectoras contra la resistencia a la insulina y la dislipidemia (al menos en ratones).
 
La célula de tejido adiposo pardo se caracteriza porque al recibir ciertas señales, es capaz de activar la oxidación de grasas y producir calor a partir de esto, gracias a una proteína llamada UCP-1, pero es importante comentar que la cantidad de tejido adiposo pardo es especialmente bajo en pacientes con obesidad o diabetes.
 
También existen células de tejido adiposo “beige”, las que presentan UCP1 bajo algunas condiciones de mayor gasto de energía, como el frío y el ejercicio y se encuentran en el tejido adiposo blanco; estas células podrían contribuir para la producción de calor, así como contrarrestar la obesidad y enfermedades metabólicas. Interesantemente estas células no derivan del tejido adiposo blanco ni pardo, si no que se formarían de novo y por el proceso de “transdiferenciación” de células adiposas blancas, esto es que como un proceso de adaptación al frío se convierten a células tipo beige y como adaptación a la temperatura cálida se diferencian a células adiposas blancas.
 
Este proceso es altamente regulado por diversos órganos. Sin embargo, es interesante que la liberación de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) es capaz de activar el tejido adiposo pardo y beige, y de favorecer la diferenciación de células adiposas beige; así como también existen otras hormonas que favorecen este pardeamiento del tejido adiposo como BMP-4 o FGF21. El proceso de pardeamiento del tejido adiposo blanco también es estimulado por frio y ejercicio.
 
El tejido adiposo beige es muy interesante desde el punto de vista de su potencial terapéutico, ya que bajos niveles de UCP-1 en humanos se correlaciona con una peor salud metabólica. Un menor nivel de tejido adiposo pardo se asocia a envejecimiento, obesidad y marcadores de enfermedad metabólica. Por lo tanto, un conocimiento profundo de los mecanismos que subyacen a la formación y el declive de los adipocitos pardos y beige ofrece la posibilidad de desarrollar nuevas estrategias terapéuticas para la pérdida de peso, resistencia a la insulina y la hiperlipidemia. En este contexto, la inducción de pardeamiento representa un enfoque importante que potencialmente podría convertir el tejido adiposo blanco con una perjudicial sobrecarga de lípidos en tejido adiposo pardo metabólicamente activo y saludable.
 
En un artículo reciente de la revista Nature se puede revisar los mecanismos específicos de este tema.
 
Bartelt A and Heeren J. Adipose tissue browning and metabolic health. Nat Rev Endocrinol 2014; 10, 24–36.