Así como la biotecnología y la ingeniería genética se emplean para introducir en bacterias genes de otros organismos para que sinteticen medicamentos o productos industriales, también sirve para incorporar genes a las plantas de importancia agrícola y/o forestal con el fin de mejorar sus características productivas, nutricionales, o de calidad. Uno de los objetivos de esta tecnología es aumentar la productividad de los cultivos, contribuyendo así a la seguridad alimentaria al permitir satisfacer los requerimientos de producción. De esta forma se busca producir más, usar menor superficie agrícola, disminuir los costos de producción, utilizar prácticas más amigables con el medio ambiente (en comparación a la agricultura convencional), y obtener productos de mejor calidad. También se busca mejorar los alimentos, eliminando sustancias tóxicas o alergénicas, modificando la proporción de ciertos componentes o aumentando el valor nutricional de las materias primas vegetales.
En la actualidad, el desarrollo, uso y comercialización de cultivos transgénicos se ha extendido a muchos países a nievel global, sin embargo existe confusión en el debate público sobre estos cultivos y sus alimentos derivados, principalmente debido al desconocimiento sobre estos temas de aplicación científica difícil de entender, al temor natural a las nuevas tecnologías y a la gran cantidad de información errada que se difunde como correcta. Nunca antes se había estudiado tanto una innovación dentro de la agricultura como se ha hecho con la biotecnología y la ingeniería genética, las cuales han resultado exitosas como herramientas agrícolas, y poseen potencial suficiente para destacarse aún más en los próximos años.